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Miércoles, Octubre 18, 2017
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70 años sirviendo a Dios y a su iglesia

  
El impacto de la historia muchas veces sólo se puede notar cuando ha pasado el tiempo y se reflexiona sobre algunos de los efectos colaterales de lo acontecido.
 
En el año 1944, una organización, que debido a la Segunda Guerra Mundial había retirado a su personal de los países asiáticos, inicia una nueva institución en la ciudad de Medellín. La Sociedad Misionera Interamericana (Oriental Missionary Society en los Estados Unidos) y la Misión Metodista Wesleyana fundaron un centro de formación para pastores de la iglesia evangélica en Colombia: el Seminario Bíblico de Colombia (SBC). 
 
 El 7 de febrero de 1944 se celebró la sesión inaugural, a las 7:30 p.m., en Cuchillón con Suiza, en el centro de Medellín. Allí mismo, al día siguiente se iniciaron las clases de un programa de dos años. El 13 de junio del mismo año se adquirió la propiedad donde hasta hoy funciona el Seminario. La primera promoción, de 5 estudiantes, se graduó en 1946. 
 
En 1950, en tiempos de La Violencia, y en medio de la persecución religiosa contra los Protestantes, el Seminario fue sede del  I Congreso Nacional de Pastores de la iglesia evangélica en Colombia. Desde entonces, y pos más de dos décadas, la institución  se convirtió en el lugar de convocación de la gran mayoría de los encuentros nacionales de esta colectividad.  Esta estrecha relación entre el Seminario Bíblico y la iglesia evangélica se cimentó aún más cuando en 1962 la Confederación Evangélica de Colombia (CEDEC) sugirió que el SBC uniera esfuerzos con otros seminarios evangélicos en el país, para crear el Seminario Bíblico Unido de Colombia. Después de años de conversaciones, en 1967, se constituyó una junta para esta iniciativa y en 1968 se indicaron clases en otras dos ciudades: Bogotá y Cali, en este último  lugar con el Instituto Bíblico Emanuel de los Hermanos Menonitas. En 1970 se abrió la División Caribe, en Sincelejo, con la Asociación de Iglesias Evangélicas del Caribe. 
 
La década de los 70 fue una de profunda autoevaluación y proyección estratégica.  Se retomó el nombre Seminario Bíblico de Colombia, centrando el programa nuevamente en Medellín. En este período se definieron la Confesión de fe (bíblica, evangélica y conservadora), los propósitos y objetivos institucionales, la filosofía educativa y la orientación pedagógica, los perfiles de estudiantes y del cuerpo docente, y la organización administrativa del renovado Seminario Bíblico. Con los cambios en la reorganización institucional se: “Enfatiza la central importancia del estudio del texto bíblico, y busca para el estudiante DESARROLLO ESPIRITUAL, PREPARACIÓN INTELECTUAL Y MADUREZ EMOCIONAL”.[1]   Esto no significaba un alejamiento de la iglesia, se reafirmó que era de vital importancia la relación recíproca de retroalimentación de sus experiencias vitales en favor del avance de la obra de Dios en Colombia.[2] 
 
Los cambios de la década anterior permitieron que las siguientes dos fuera de crecimiento y expansión institucionales a nivel de infraestructura y de programas académicos.  La planta física se amplió con nuevas unidades residenciales para estudiantes y profesores, mayor número de oficinas, de aulas, y un amplio edificio para la capilla y la biblioteca.  La oferta educativa se amplió en dos niveles diferentes al ofrecido hasta el momento: en 1984 se inició el Instituto Bíblico  Nocturno (posteriormente Instituto Ministerial de Medellín) y en 1989 se abrió el programa de Maestría en Sagrada Teología y Biblia.  Se respondió así a dos grandes necesidades de la iglesia evangélica la formación de líderes laicos y la preparación de docentes para institutos bíblicos y seminarios  evangélicos en Colombia y en América Latina.
 
En medio del crecimiento, los años 90 fueron nuevamente tiempo de autoevaluación y proyección. Se amplió y diversificó el cuerpo docente y creció el número de estudiantes. Se reexaminaron los objetivos y la filosofía educativa de la institución, se renovó el currículo  y se dieron los pasos iniciales hacia la transformación del Seminario Bíblico en institución de educación superior, en el marco de la legislación nacional al respecto.  Se reconoció que dada la realidad de la iglesia evangélica y de la sociedad, no bastaba con ofrecer títulos con validez eclesial (marco dado por la Constitución de 1991), sino títulos con validez académica, avalados por el Ministerio de Educación Nacional como grados universitarios.
 
Para ese tiempo el SBC ya era reconocido nacionalmente como se refleja en la siguiente cita: “Frente a la necesidad de preparar mejor los ministros de la iglesia se han fundado varios seminarios que ofrecen estudios a nivel universitario. Lo [sic.] más conocido es el Seminario Bíblico de Colombia, que funciona en Medellín. Muchos ministros ordenados de casi todas las denominaciones funcionando en el territorio nacional han recibido una preparación teológica bíblica en este Seminario.”[3]
 
La búsqueda de aprobación como institución de educación superior finalizó con la obtención de la Personería Jurídica No. 3298 de 2000, como Fundación Universitaria Seminario Bíblico de Colombia, otorgada por el Ministerio de Educación Nacional.  El programa de Teología fue aprobado con registro ICFES No. 27364291270050111100.  Con estos actos gubernamentales se marcó un cambio histórico en la educación superior en Colombia: se había reconocido la primera institución universitaria de carácter confesional no-católico en el país: la Fundación Universitaria Seminario Bíblico de Colombia (FUSBC).
 
Así, el inicio del siglo XXI fue para el Seminario el inicio de su gestión en el mundo de la educación superior en Colombia, de la mano de su determinación de mantenerse fiel al propósito para el cual se fundó el Seminario en 1944: la formación de hombres y mujeres para el servicio de Dios, la iglesia y la sociedad. Ser Fundación Universitaria implicó cambios en la estructura administrativa, en la adopción del sistema de créditos en el currículo, en los procesos de auto-evaluación y en la conciencia de que se estaba abriendo camino para otras instituciones de la iglesia protestante en Colombia.
 
La convicción de que el Seminario no se fundó ni se desarrolló como fin en sí mismo, sino como instrumento al servicio de la iglesia de Cristo, ha seguido marcando la gestión institucional en su historia más reciente.  Ella se manifiesta claramente en la búsqueda intencional de responder de diversas formas a las necesidades de formación de laicos y pastores de la iglesia y de sus instituciones de servicio social.
 
En los últimos 10 años, la División de Extensión de la FUSBC se ha constituido en un centro de innovación para responder pronta y flexiblemente a las necesidades de formación de la iglesia evangélica en Colombia y en otros lugares de América Latina.  Con diplomados, cursos y talleres a alcanzado a laicos en el mundo profesional, empresarial y artístico. Ha contribuido a fortalecer las iniciativas de formación bíblica y teológica a nivel de base, a través de la capacitado a maestros de niños, jóvenes y adultos en las iglesias, a directores de institutos bíblicos en diversos lugares de la geografía nacional y a profesores de colegios cristianos. Igualmente ha contribuido al fortalecimiento de la labor social entre la niñez en riesgo de organizaciones confesionales evangélicas y católicas.  A través del Instituto Ministerial de Medellín (IMM), centro de Educación para el Trabajo y el Desarrollo Humano, ofrece un Certificado en Aptitud Laboral en Biblia y Ministerio Cristiano, aprobado por la Secretaría de Educación de Medellín.
 
La proyección social del Seminario no se ha circunscrito sólo al trabajo en y a través de las iglesias.  En su sede en Robledo funciona la Biblioteca Infantil Comunitaria (BINCO) como centro para la promoción de la lectura entre la niñez de la Comuna 7 de Medellín. Por otra parte, siendo profesores de la institución la Dra. Jeannine Brabon dedicó parte de su tiempo a la Confraternidad Carcelaria de Antioquia (www.accantioquia.org‎) y el Dr. Marcos Wittig fundo la Corporación Social y Deportiva de Colombia (cosdecol.com).  La primera organización se dedica a la atención y rehabilitación de la población carcelaria, mientras la segunda se enfoca en la prevención de la delincuencia a través de escuelas de fútbol en los barrios menos favorecidos del Valle de Aburrá.
 
Conscientes de los cambios en la educación introducidos por las tecnologías de información y comunicación, desde el año 2005 la FUSBC empezó a capacitar personal para la educación virtual.  En  el año 2010, recibió el Registro Calificado del Ministerio de Educación (Resolución 6428 del 23 de julio de 2010) para su primer programa universitario en modalidad virtual: Especialización en Ética y Pensamiento Cristianos.  La primera cohorte de estudiantes se matriculó en el año 2011.  En ese mismo año se abrió 
un programa de capacitación no-formal completamente virtual para un grupo de  iglesias en América Central.  Los años de capacitación y la experiencia desarrollada con los dos programas anteriores, permitieron que en este año de celebración de 70 años del Seminario Bíblico de Colombia, se haya abierto su programa profesional de Teología, en modalidad virtual, con Registro Calificado del Ministerio de Educación Nacional (Resolución 9874 del 31 de julio de 2013).
 
La calidad de una institución educativa se determina por el calibre de sus docentes y el impacto de sus egresados.  Algunos que una vez enseñaron en el Seminario, luego se convirtieron en profesores de reconocidas instituciones teológicas de los Estados Unidos y Holanda.  Quien fuera profesor por más de tres décadas y su rector durante 18 años, el Dr. Jaime Ortiz Hurtado, dejó el cargo para ser miembro de la Asamblea Nacional Constituyente de 1991 y posteriormente senador de la República. Los doctores Theo Donner, Fernando Mosquera y Milton Acosta reconocidos en toda América Latina, por la calidad de sus publicaciones. En cuanto a la educación virtual, la FUSBC se ha convertido en un referente obligado cuando de educación teológica en esa modalidad se habla en el continente, por su empeño en la formación de docentes para esta modalidad educativa y por la calidad de los cursos que ha diseñado para los programas que en ella ofrece.
 
Más de un millar de personas han cursado los programas ofrecidos por el Seminario en estas siete décadas.  Ellos han servido y sirven en diversas expresiones del quehacer de la iglesia evangélica: pastores, misioneros, educadores teológicos, programas de servicio a población vulnerable. Aproximadamente un 15% se desempeña en el campo docente, a nivel de educación básica, educación secundaria y educación universitaria.
 
En 1995, la Dra. Juana Bucana afirmaba que mucho ministros ordenados de la mayoría de las denominaciones protestantes en Colombia habían recibido su educación en el Seminario Bíblico de Colombia.[4]  Hoy es posible afirmar que el aporte del Seminario a la iglesia evangélica no sólo ha sido a nivel de pastores; los presidentes de varias denominaciones y organizaciones reconocidas en el país y otras de alcance global, son egresados de esta institución.  Entre ellos:
 
Miguel Ángel Pérez – Presidente de la Unión Misionera Evangélica, Secretario Ejecutivo de la Confederación Evangélica de Colombia (CEDECOL), Secretario Ejecutivo de Visión Ágape en Colombia.
Remberto Barrios – Presidente de la Iglesia Evangélica Interamericana de Colombia
Juan Carlos Mejía – Presidente de la Federación de Iglesias Cristianas  Confraternidad Cristiana de Colombia
Miguel Bedoya – Presidente de la Asociación de Iglesias Evangélicas del Caribe
César García – Secretario Ejecutivo de la Conferencia Mundial Menonita –
Lácides Hernández – Presidente de la Confraternidad Carcelaria de Colombia, Miembro de la Junta Internacional de Prison Fellowship International.
 
En el campo de las artes, es de mención obligatoria el egresado Santiago Benavides, compositor y cantante de cientos de composiciones musicales cristianas, cuyo nombre es reconocido en círculos cristianos y no cristianos en América Latina. 
 
Mientras unos han alcanzado posiciones de renombre, otros han desarrollado un servicio que posiblemente nunca sea reconocido más allá de sus barrios o veredas. No obstante, son quienes han cuidado en la fe a fieles a lo largo y ancho del territorio nacional y en otros países de América Latina, igualmente a quienes llegan a la iglesia como inmigrantes latinoamericanos en Estados Unidos y Europa.
 
Cómo imaginarse el 8 fe febrero de 1944, cuando se iniciaron clases en el Seminario Bíblico de Colombia, que 70 años después Dios seguiría usando a esa institución para servir a su iglesia y a la sociedad en formas tan diversas como lo ha hecho.
 
Soli Deo Gloria
 
 
Elizabeth Sendek
 
 
Medellín, Febrero 9, 2014
 
 
 
[1] Informe de la Sociedad Misionera Interamericana, 1986. p. 12.  Citado por Bucana, J. B. (1995). La Iglesia Evangélica en Colombia: Una historia. Bogotá, Colombia: Asociación Pro-Cruzada Mundial. p. 6. 
[2] Prospecto Seminario Bíblico de Colombia, 1994. p. 6.
[3] Bucana, 1995. p. 203
[4] Ibid.