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Una historia de la Iglesia Presbiteriana en Colombia, 1993-2013

Una historia de la Iglesia Presbiteriana en Colombia, 1993-2013

Luis E. Ramírez
Este es un resumen del anteproyecto de investigación que presentó hace algunos meses el profesor Luis Eduardo Ramírez Suárez, como requisito para el inicio de sus estudios de doctorado en historia de la Universidad Nacional de Colombia, sede Medellín.  El profesor Ramírez nació en Girardot, Cundinamarca, es casado, ministro ordenado de la Iglesia Presbiteriana en Colombia, egresado de los programas de licenciatura y maestría del SBC y ostenta el título de Teólogo de la FUSBC, institución de la que actualmente es el vicerrector académico.


Antecedentes

La Iglesia Presbiteriana de Colombia[1]ha jugado un papel protagónico en el escenario religioso en el país y es necesario hacer un estudio que evalúe su impacto social en los  últimos 20 años. La investigación propuesta, por ende, pretende compilar y analizar la historia de la Iglesia Presbiteriana en Colombia en los últimos 20 años,  para evaluar el impacto que ella ha tenido en la sociedad y si  conserva en Colombia una verdadera identidad presbiteriana.

El inicio de la Iglesia Presbiteriana en Colombia se marca con la llegada del misionero presbiteriano Henry Barrington Pratt en 1856.  Desde entonces, el establecimiento de iglesias, el inicio de la obra educativa con los Colegios Americanos, la creación tanto del Seminario Teológico como de la Universidad Reformada, el trabajo social en general y los diversos aportes de hombres y mujeres a la vida nacional (Moreno, 2004) han convertido a la IPC en un actor importante en la formación del capital humano y social de la nación.

En el transcurrir de estos 160 años la IPC ha participado en los eventos trascendentales para el establecimiento de la libertad religiosa en el país. Un ejemplo de esto fue la participación del constituyente y senador Dr. Jaime Ortiz quien contribuyó a visibilizar la pluralidad religiosa en el país (Ortiz Hurtado, 1995).

El peregrinar de la IPC  en Colombia ha estado marcado por penurias, persecución y confrontación con la iglesia establecida (Ordóñez, 1956), y ella ha pasado (junto con todas las demás iglesias protestantes), de ser tildada de “secta” (Ospina, 1954) a comunidad de “hermanos separados” por la apertura del Concilio Vaticano II que tendió un puente de tolerancia y oportunidades para el diálogo.  Sin embargo, el estado colombiano no reconoció a las iglesias protestantes  sino hasta la Constitución del 91, y solamente a partir de la consagración en esa Constitución de la libertad religiosa se concede a los protestantes  igualdad de derechos para poder participar en la vida nacional(Moreno, 2004).  Es lógico pensar que esta decisión histórica haya tenido un impacto en la forma en la cual la IPC sirve en la sociedad.

El crecimiento de  la iglesia protestante, la apertura religiosa consagrada en la Constitución política, el pluralismo religioso, el secularismo de la sociedad, el respeto a los derechos de las minorías, el resurgimiento de las religiones tradicionales... todos esos factores han contribuido para despertar un marcado interés en el fenómeno religioso, lo que ha hecho necesario presentar la historia desde la diversidad, (Bidegain, 2004).  Es aquí donde la universidad está dando su aporte al estudiar con rigor académico la realidad religiosa de Colombia (ver por ejemplo: Globalización y diversidad religiosa en Colombia, 2005).

Desde sus inicios, en la Europa del siglo XVI, el sistema presbiteriano de pensamiento, conducta y organización, ha producido cambios de paradigmas en todas las esferas de la vida.  Su creencia en un Dios soberano que está presente y activo en su creación, su concepto del ser humano que tiene una responsabilidad ética en el mundo, su convicción de la claridad de las Escrituras como fuente de autoridad para todo el quehacer humano y su interés de dar gloria a Dios a través de la mente, se han manifestado en la búsqueda insistente de la verdad.  Esta serie de énfasis doctrinales evidencian el fuerte compromiso de los presbiterianos con la sociedad en general.  Todo esto ha hecho que el presbiteriano sea conocido como un pueblo que tiene una mentalidad teológica, por lo cual no es de sorprender su interés misional de fundar colegios e instituciones universitarias como parte de su labor misionera y para la formación de su membresía y liderazgo.  El presbiterianismo va a enseñar un concepto positivo sobre la riqueza, acompañado de un alto compromiso de responsabilidad social.  Es el presbiterianismo quien trae al ámbito de la economía el concepto de la equidad  y lo equitativo – del salario justo, y son principalmente las comunidades presbiterianas quienes acogen los nuevos medios de producción, de negocio y crédito (Donner, 1987). Otro aspecto importante del aporte del presbiterianismo es su sistema de gobierno, el cual llega ser semilla y modelo para el sistema de democracia representativa moderna.  Precisamente con respecto a la relación entre el calvinismo y el gobierno civil, el Dr. Alfonso López Michelsen (1966) escribió un libro titulado La estirpe calvinista de nuestras instituciones políticas, donde propone la existencia de un legado calvinista en las instituciones democráticas de occidente.

Como se puede ver, la teología presbiteriana afecta las diferentes esferas de la sociedad como la familia, las relaciones sociales, la educación, la ciencia, el arte, etc.  Por este hecho, la presencia de estas comunidades tenderá afectar las sociedades donde se establecen.  Este fenómeno del presbiterianismo al igual que el cristianismo en general, con el paso de los años y el proceso de maduración en la fe de las comunidades eclesiales, tiende a cambiar las sociedades y sus paradigmas culturales, lo que se puede ver en el cristianismo desde sus inicios como la afirma Mario Vargas Llosa:

El cristianismo propuso una fraternidad universal, combatiendo los prejuicios y la discriminación entre las razas, las culturas y las etnias y sosteniendo que todas ellas sin excepción eran hijas de Dios y bienvenidas en la casa del Señor.  Aunque estas ideas y prédicas tardaron en abrirse paso y traducirse en formas de conducta por parte de los Estados y gobiernos, ellas contribuyeron a aliviar las formas más brutales de la explotación, la discriminación y las violencias, a humanizar la vida en el mundo antiguo y sentaron las bases de lo que, con el correr del tiempo, sería el reconocimiento de los derechos humanos, la abolición de la esclavitud, la condena del genocidio y la tortura.  En otras palabras, el cristianismo dio impulso determinante al nacimiento de la cultura democrática.(Vargas Llosa, 2012, pp. 172–173)

Como todo grupo social, las iglesias presbiterianas han desarrollado rasgos característicos que las identifican, que son transmitidos de generación en generación y se van enriqueciendo en la medida que profundizan su experiencia de fe.  Es en este madurar de su identidad como grupo que éste comienza a promover cambios en su contexto.  Esos procesos de cambio y adaptación al contexto están contemplados en el lema: “Ecclesia semper reformanda est” para dar respuesta a los desafíos que plantea cada época en la que  ha de estar presente (Mackay, sf).  Aunque en la IPC toda comunidad local tiene sus propias características, todas ellas conservan una identidad presbiteriana que las hace diferentes a otras confesiones religiosas.  Existe una unidad en el presbiterianismo que se manifiesta en su común misión, es por esta razón que la gran familia de iglesias calvinistas pertenecen a la Alianza Reformada Mundial (ARM), con una membresía de 75 millones de fieles provenientes de 214 iglesias en 107 países (WARC, 2010).[2]

En la actualidad están en auge nuevos paradigmas que cuestionan el valor de tener una identidad definida. En general la posmodernidad evidencia un rechazo al pasado, a lo establecido y se propende por la búsqueda de la innovación como solución a las problemáticas generadas por el fracaso de los modelos  y al desencanto de ideologías que propugnaban por cosas como estabilidad y seguridad.  Como afirma Zygmunt Bauman (2002, p. 53), por ejemplo:


La permanencia llama al desastre; lo mismo que ocurre, por consiguiente, con la preferencia por capitalizar los logros del pasado antes de perseguir nuevos objetivos, por seguir utilizando formas y métodos que en el pasado habían demostrado ser efectivos pero que ya no sirven más, o por cuidar celosamente lo que se ha sabido conseguir y que ha demostrado dar ganancias, manteniéndolo inamovible.

Vivimos en una época, como dice Vargas Llosa en su libro “La civilización del espectáculo”, donde  el entretenimiento y la diversión es el ideal de la vida, donde la cultura se ha banalizado donde el conocimiento descansa en la literatura light que no requiere un mínimo esfuerzo intelectual (Vargas Llosa, 2012).   Este pensamiento ha llevado al menosprecio por las carreras humanistas, y toda inclinación por estas se considera como una pérdida de recursos y una mala inversión.  El análisis que hace, por ejemplo, el analista Andrés Oppenheimer (2010) de la preferencia de los estudiantes por seguir una carrera como historia, lo lleva a concluir de forma peyorativa que los contribuyentes están malgastando su dinero al subvencionar los estudios que tienen que ver con  el pasado en lugar de promover carreras que incentiven la innovación, para lo cual  toma como referencia el progreso asiático que no da importancia al pasado sino que enfatiza el crecimiento económico, la innovación, la globalización y se obsesiona por el futuro al contrario que los latinoamericanos.  El autor termina afirmando que la obsesión por la historia es un problema de fondo que evita que los países latinoamericanos se incorporen a la economía del conocimiento de este siglo, porque “La obsesión iberoamericana con la historia nos está robando tiempo y energías para concentrarnos en el futuro” (Oppenheimer, 2010, p. 382), como si se pudiera construir futuro negando la historia y quedando condenados a repetir los errores del pasado.

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Definición del problema::
Las iglesias presbiterianas tradicionalmente han impactado la sociedad donde están presentes.  Por su misma identidad teológica, la IIPC naturalmente debe haber producido un impacto en la sociedad a lo largo de sus 160 años de presencia en Colombia.
Esta investigación busca indagar de qué manera los eventos eclesiales y culturales de los últimos 20 años han impactado la identidad presbiteriana en Colombia y por consiguiente su impacto en la sociedad colombiana.
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 Justificación::
Se hace necesario un estudio de la historia del presbiterianismo en Colombia por las siguientes razones:

En primer lugar, porque la IPC ha jugado un papel importante en el desarrollo de las comunidades donde se encuentra presente, y es importante estudiar cuál ha sido su aporte en medio de la sociedad colombiana.

En segundo lugar, es posible apreciar que con el paso del tiempo se está dando una pérdida de identidad presbiteriana al interior de las iglesias locales adscritas a la IPC.   No es de sorprender que en los últimos 25 años no se encuentren diferencias en el sistema cúltico y teológico de las diferentes denominaciones protestantes, ya que muchos de los miembros de estas comunidades ignoran su historia.  Hasta hace unos 20 o 30 años, entre los cristianos protestantes se distinguía  quién era bautista, presbiteriano, anglicano, luterano, anabautistas o pentecostal, tanto por su sistema cúltico como por su actuar diario.  Hoy en día no están fácil ver las diferencias.
 
En tercer lugar, no hay un registro de los últimos 20 años de la historia de la IPC.  El libro de Ordóñez fue escrito para la conmemoración de los 100 años  de la llegada del cristianismo protestante en 1956 y el libro de la señora Bucana es un resumen que va hasta el año 1993.  En estos últimos 20 años la Iglesia Presbiteriana en Colombia enfrentó una gran división administrativa  (Bucana, 1995 y aun no se han estudiado las consecuencia de este cisma para la vida de las iglesias presbiterianas locales y para los fundamentos de su  identidad.
 
En cuarto lugar, la generación que celebró el centenario de la IPC ya está muriendo.  Los testimonios históricos, relatos de vida e historias de vida se están perdiendo y no se han escrito.  En los últimos años, la iglesia ha enterrado la generación de presbiterianos que vivió la violencia política, la persecución religiosa, las consecuencias del bipartidismo, la violencia del narcotráfico, el fenómeno paramilitar, la urbanización del país, el crecimiento de su denominación, la apertura religiosa, la globalización.  No se ha descrito hasta hoy el papel que jugó la iglesia protestante en general, y la IPC en particular, en estos procesos.
 
En quinto lugar, la historia que sí se ha contado, se ha contado  desde la perspectiva de los misioneros.  Los libros que se han mencionado son un aporte valioso para describir el desarrollo del cristianismo protestante, pero son relatos hechos desde la óptica del misionero foráneo y de la forma como ellos vivieron su experiencia en el país.  Existe además la necesidad de compilar la historia desde la óptica y experiencia de los nacionales.
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Objetivo::
Objetivo general:
  • Compilar una historia de la IPC que le sirva para afianzar su identidad dentro de una cultura que privilegia el cambio, el relativismo y el pluralismo.

Objetivos específicos:
  • Indagar si la IPC ha desarrollado un sentido presbiteriano en su identidad.
  • Indagar por los aportes sociales que ha hecho la IPCa en los últimos 20 años.
  • Escribir los relatos de vida de una generación que está muriendo.
  • Escribir la historia de la IPC después de la división administrativa de 1993 (división que creó el Sínodo de la Iglesia Presbiteriana en Colombia y el Sínodo Reformado de la Iglesia Presbiteriana en Colombia).
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Hipótesis::
La IPC está inmersa en un mosaico de expresión religiosa, y ha sido permeada por las nuevas concepciones de la realidad, por lo que ha vivido en su seno divisiones que estancaron su proyección.  En este contexto,  la IPC ha forjado una identidad propia como iglesia colombiana, que ha impactado la sociedad colombiana de acuerdo a las realidades propias del contexto donde se encuentra. Una investigación seria permitirá descubrir cuál es esa identidad, cómo se manifiesta y cuáles son sus efectos sociales en la actualidad.
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Marco de referencia::
No hay una historia de la IPC propiamente dicha.   El Rev. Alexander M. Allan (sf) recopiló un pequeño libro de notas autobiográficas de sus travesías misioneras por el departamento del Tolima entre los años 1910-1945.  Existe otro libro  escrito por el Dr. Liberato J. Vega (1989) donde narra las historias de vida de prominentes presbiterianos que han servido en las diferentes regiones del país.  Otros  libros que tratan sobre la historia de la IPC son: “Historia del cristianismo evangélico en Colombia” escrito por Francisco Ordóñez (1956), aunque es una obra seria, no presenta específicamente la identidad presbiteriana; y lo mismo se puede decir del libro de Juana B. de Bucana (1995)La iglesia evangélica en Colombia.  Una historia”, el cual narra el desarrollo en general del protestantismo, y existe también un artículo del historiador Pablo Moreno sobre el Protestantismo histórico en Colombia que es breve y muy general (Moreno, 2004).  Evidentemente, estos escritos tienen como fin describir el movimiento protestante en Colombia y no a la IPC. Aunque dedican mucho material para referirse  a la denominación, lo hacen por ser la pionera en establecerse en el país, pero su enfoque es, necesariamente, más general.
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Método::
En esta investigación se pretende hacer uso de la metodología cualitativa.  Como ya se mencionó anteriormente una de las preocupaciones al recopilar las historias viva de los presbiterianos es que muchos de esta generación están falleciendo, ante esta realidad, en lugar de optar por registros cuantitativos, se busca describir y tratar de comprender la realidad partiendo desde el propio marco de referencia de la muestra estudiada (Krause, 1995).

Además del método fenomenológico, para alcanzar los objetivos de esta investigación, se pretende hacer uso del método historias de vida, ya que este ayuda a generar versiones alternativas de la historia que se ha contado a partir de la reconstrucción de las experiencias personales de los que no han sido escuchados o no se les ha permitido contar su historia (Puyana & Barreto, sf).   Se espera narrar los hechos que evidencien la comunidad y entender los fenómenos que la han afectado y transformado.  El auge y gran logro de éste método en los últimos años radica “en que ha hecho que el ser humano recobre el protagonismo, frente a las excesivas abstracciones y a la deshumanización del cientifismo positivista”   (Sadin, 2003).

El material será obtenido a través de entrevistas, registros documentales con las respectivas validaciones de los relatos.  No se pretende solamente la transmisión de datos sino una construcción en la que participe el investigador.

Esta investigación se espera desarrollar en la línea de profundización de Historia Social y de la cultura, en el grupo: Religión, cultura y sociedad, dirigido por el Dr. Luis Javier Ortiz Mesa, y en la  línea de investigación Instituciones y sociabilidades religiosas.
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Delimitación y limitaciones::
Esta investigación se limita a la reconstrucción histórica de los últimos 20 años de la vida de la Iglesia Presbiteriana, con un centrado interés en el Sínodo Reformado de la Iglesia Presbiteriana en Colombia.  Se privilegiará la recolección de las historias y relatos de vida de los protagonistas de esta historia, en especial la generación que celebró los 100 años del presbiterianismo en el país.

Una limitación es que muchos de las historias vivas están viviendo su edad avanzada y pueden tener lagunas en sus recuerdos.
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Conclusiones::
Existe en el mundo una comunidad presbiteriana, calvinista o Reformada, que tiene su propia identidad y que ha hecho su aporte a todos los ámbitos de la vida de la sociedad donde ha estado presente.  Se hace necesaria una investigación sobre la existencia de una identidad o espíritu presbiteriano en Colombia y del impacto de su presencia en el país.

Hay una tendencia en la cultura actual que pone en tela de juicio el valor y el aporte de la historia y pone la innovación como el único criterio para el éxito y la subsistencia futura, aun intentado culpar del subdesarrollo de los estados latinoamericanos a su marcado énfasis en las ciencias humanas y sociales, entre ellas la historia.

Hace falta escribir una historia de la IPC desde la óptica de observadores nacionales, especialmente después de la división administrativa de 1993 y sus consecuencias en el desarrollo de la iglesia al conmemorar su 160 aniversario.
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Referencias::
Allan, A. (sf). Recuerdos.  El protestantismo en Colombia 1910-1945. Medellín: Unión.

Arroyave, D. I. (2012). El diseño metodológico de la investigación (I parte).  Métodos de investigación cualitativa. Medellín: Universidad de San Buenaventura.

Bauman, Z. (2002). La sociedad sitiada. Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica.

Bidegain, A. M. (Ed.). (2004). Historia del cristianismo en Colombia.  Corrientes y diversidad. Bogotá: Taurus.

Bucana, J. B. de. (1995). La iglesia evangélica en Colombia.  Una historia. Santafé de Bogotá: WEC International.

Donner, T. G. (1987). Una introducción a la historia y teología de la Reforma. Medellín: SBC.
            Globalización y diversidad religiosa en Colombia. (2005) (Primera edición). Bogotá: Universidad Nacional de Colombia.

Krause, M. (1995). La investigación cualitativa: un campo de posibilidades y desafíos. Revista temas de educación No. 7, año 1995. Recuperado el 18 de abril de 2013, de http://es.scribd.com/doc/7061393/Krause-M

López Michelsen, A. (1966). La estirpe calvinista de nuestras instituciones políticas. Bogotá: Tercer Mundo.

Mackay, Juan A.  El sentido presbiteriano de la vida. New Jersey, Englewood: Prentice Hall (sf).

Moreno, P. (2004). Protestantismo histórico en Colombia,. en: Historia del cristianismo en Colombia.  Corrientes y diversidad. Ana María Bidegain (Comp).  Bogotá.: Tauros.

Oppenheimer, A. (2010). Basta de historias.  La obsesión latinoamericana con el pasado y las doce claves del futuro. Bogotá: Debate.

Ordóñez, F. (1956). Historia del cristianismo evangélico en Colombia. Bogotá: CLC.

Ortiz Hurtado, J. (1995). ¿Quiénes son los evangélicos? Creencias, posiciones y compromisos de los cristianos o evangélicos de la actualidad (Primera edición.). Bogotá: Horizonte Impresores.

Ospina, E. (1954). The protestant denominations in Colombia.  A historical sketch with a particular study of the so called “Religious persecution.” Bogotá: National Press.

Puyana, Y., & Barreto, J. (sf). La historia de vida: Recurso en la investigación cualitativa.  Reflexiones metodológicas. Universidad Nacional de Colombia. Maguare. Recuperado el 10 de abril de 2013, de   www.revistas.unal.edu.co/index.php/maguare/article/.../185.../15051

Sadin Esteban, M. P. (2003). Tradiciones en la investigación cualitativa. Investigación Cualitativa en Educación. Fundamentos y Tradiciones. Recuperado el 18 de abril de 2013, de  http://www.postgrado.unesr.edu.ve/acontece/es/todosnumeros/num09/02_05/capitulo_7_de_sandin.pdf

Vargas Llosa, M. (2012). La civilización del espectáculo. Bogotá: Alfaguara.

Vega, L. J. (1989). Perfil de luces.  Un tributo a Colombia. Miami: LJV.

WARC. (2010). Mensaje final de la Asamblea General de la Unificación 2010. Alianza Reformada Mundial. Institucional. Recuperado el 18 de abril de 2013, de http://warc.jalb.de/warcajsp/side.jsp?news_id=7&part2_id=21&navi=11
 

[1]   Para el presente trabajo, “Iglesia Presbiteriana de Colombia” (IPC) se referirá a la denominación con ese nombre específico y no abarcará ningún aspecto de otras denominaciones presbiterianas presentes en el país. N. del Ed.
[2]   Aceptando con reticencia el riesgo de la sobre simplificación, para efecto del presente trabajo se entenderá “presbiteriano”, “calvinista” y “Reformado” como sinónimos que se refieren a un sistema teológico que define a una muy grande familia global de iglesias protestantes de tronco común. N. del Ed.
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